lunes, 16 de agosto de 2010

PERPECTIVAS DE LOS MUSEOS EN MALAGA

Museos en Málaga: una ciudad para enmarcar


La Opinión reúne a cinco directores de museos de la ciudad para analizar los retos de un sector en pleno auge


POR ALEJANDRA GUILLÉN. MÁLAGA
­Han pasado casi ocho años desde que Málaga asistiera a un cambio revolucionario en su historia cultural: la inauguración, en 2003, del Museo Picasso, en el Palacio de Buenavista, y del Centro de Arte Contemporáneo, en el antiguo Mercado de Mayoristas. La capital ha vivido un boom en la creación de nuevos equipamientos culturales, que la ha convertido en una de las ciudades europeas más interesantes desde el punto de vista de la cultura. Hasta hace poco, Málaga podía vivir de su turismo y de su sol; ahora se ve «imposible» que pueda existir sin la cultura, asegura la directora del Museo Carmen Thyssen. Este periódico ha analizado con cinco directores de museos la situación actual y las preocupaciones de este sector, que está contribuyendo a la creación de empleo directo en la ciudad, pero que a su vez nota la falta de profesionales malagueños especializados en este terreno cultural y que lucha por el mantenimiento de la calidad y la excelencia de sus programas expositivos y culturales.

El presente

¿Cómo es el momento actual que vive la ciudad en cuanto a museos?

Gonzalo Fernández-Prieto: «Me siento muy orgulloso de esta ciudad, del CAC, del Picasso, del Museo del Automóvil, del Thyssen, porque Málaga ha aportado en los últimos años firmas de calidad a los circuitos museísticos internacionales. Con el Thyssen, vendrá a la ciudad una gran olvidada, la pintura del XIX, que nos permitirá a todos profundizar en esa etapa».

Joâo Magalhâes: El director del Museo Automovilístico de Málaga destaca la «magnífica» restauración del complejo Tabacalera por parte del Ayuntamiento. «Ha sido una inversión importante. Lo único que queda para el futuro es la cultura y el arte. Es algo definitivo para esta ciudad. Sin la cultura, Málaga muere. Este edificio es el Versalles de los automóviles».

María López: «Hasta hace unos años parecía que Málaga podía vivir de su turismo y su sol; ahora se ve imposible que pueda vivir sin la cultura. Es fundamental. Málaga se está convirtiendo en una de las ciudades europeas más interesantes. Atrae porque las iniciativas de calidad se van sucediendo y han ocurrido con una pauta temporal lo suficientemente regular para ver que cada cierto tiempo en la capital pasa algo».

José Lebrero: El director del Museo Picasso Málaga opina que una ciudad que tiene una oferta museística amplia, potencialmente puede ser más interesante tanto para sus ciudadanos como «los transeúntes». No obstante, considera que habría que ver si esa oferta es «interesante», si está «bien articulada» o si responde a los supuestos de los públicos. «Prefiero que haya pocos museos bien gestionados, bien realizados y con ambición de calidad a que haya muchos sitios que se llamen museos». Lebrero resalta de este momento de la ciudad, a diferencia de otras urbes, la combinación entre la iniciativa privada y la responsabilidad pública. «En esta mesa veo cinco modelos distintos de institucionalización pública del patrimonio y es algo peculiar y significativo, porque hay una parte de iniciativa privada que es muy necesaria».

Fernando Francés: El director del CAC Málaga ensalza la calidad y la variedad de la oferta cultural de esta ciudad, pero piensa que los que menos cuenta se dan son los malagueños: «Aquí hay un complejo de inferioridad absurdo. Excepto Madrid y Barcelona, Málaga no tiene nada que envidiar de las grandes ciudades, como Valladolid, Bilbao o Zaragoza».

Los equipamientos

¿Cuáles son los retos para lograr la excelencia en los contenidos?

Fernando Francés: «Creo que lo que hace falta es una vertebración. La ciudad ha crecido de forma increíble en los equipamientos y quizá no tanto en la necesidad de articularlos y en los contenidos de los mismos». Francés apuesta por un «guión de necesidades» de contenidos, para después ver los equipamientos necesarios. El director del CAC indica que hay que ver si la estructura de los museos en Málaga es la adecuada, si se están desarrollando unos programas «serios y coherentes», cuáles son las líneas de identidad y qué es lo que nos diferencia en el caso de una hipotética competencia. A juicio de Francés, no hay que obsesionarse con la cantidad de museos, sino que haya una «estructura» que solucione las necesidades locales y foráneas de esta ciudad. «Parece que los museos están para atender al turista y creo que es un mal menor. Yo no pienso en el turista cuando programo, sino en los ciudadanos malagueños. Está antes la función social y pedagógica, que la turística y económica».

María López: La directora del Museo Carmen Thyssen considera «muy importante» que los contenidos se articulen; que los museos puedan contar una historia con un sentido y que se expliquen, que «no crezcan como setas», sino que todos vayan articulándose para completar una historia que cada vez resulte más coherente. «Lo importante es que el visitante se sienta satisfecho de la experiencia que ha tenido en el museo. Un director debe volcarse en los contenidos de su museo». Para López, es preferible pocos museos y de calidad, porque si son muchos y malos no va.

José Lebrero: El director del MPM aboga por la vertebración de los hologramas y las narraciones. «Cada institución tiene que hacer sus propios deberes. Qué es lo que tiene que contar, cuál es su misión, los objetivos... Es lo que se tiene que preguntar la institución. Algo más complejo es que los relatos de las distintas instituciones de una ciudad que dedican su inversión y su gasto a ofrecer contenidos culturales y, por lo tanto existe un turismo cultural, sean capaces de articularse entre sí. Eso es deseable y difícil también, porque requiere mucho más tiempo».

Gonzalo Fernández-Prieto: El director del Museo del Vidrio y el Cristal de Málaga manifiesta que por las características de su equipamiento, de artes industriales, lo que realmente le importa es crear industria. «Si mi museo no crea industria habrá fracasado, aunque tenga cientos de miles de visitantes. Es fundamental la articulación de los artistas contemporáneos y los artesanos de esta ciudad para crear industrias culturales». Fernández-Prieto pide apoyarse en el resto de museos para sacar su proyecto adelante. Francés responde a esta sugerencia. «Me parece estupendo. Si no nos ponemos a contaminar nuestros programas avanzaremos poco; no hay que ser francotiradores, sino crear un «ejército». No obstante, subraya que el objetivo principal es esta ciudad, no ningún museo.

Joâo Magalhâes: El gestor cultural incide en la potenciación de la línea pedagógica de los museos para una fidelización futura de estos públicos y también en desarrollar estrategias de atención de nuevos visitantes.

Empleo

¿Existen profesionales especializados en materia cultural en Málaga?

José Lebrero: El director del MPM apunta que este escenario museístico está contribuyendo a la creación de empleo, una «buena noticia». En este sentido, Lebrero recomienda a los jóvenes la necesidad de formarse y aprender idiomas para acceder a empleos del sector de la cultura.

Fernando Francés: El director del CAC Málaga es crítico respecto a la preparación de los licenciados de la UMA en las carreras relacionadas con el ámbito museístico (arquitectura, bellas artes e historia del arte). «He recibido en estos ocho años de vida del CAC no menos de 400 currículos procedentes de la UMA y ninguno tenía inglés profesional. La Universidad tiene que preocuparse por que sus alumnos hablen idiomas a un nivel profesional. La Universidad está de espaldas a la industria museística que se está generando en Málaga». En este sentido, Francés asegura que también la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía no oferta cursos de oficios relacionados con la cultura, como montadores de exposiciones, restauradores, atención al público, pedagogos culturales... «Mi objetivo es la excelencia y si no hay malagueños preparados tendré que buscar estos profesionales en otro sitio». Para el responsable del CAC, es fundamental que la UMA solucione este problema y cree un máster o una formación de grado de técnicos culturales, para competir con otros países que ofrecen en sus planes de estudio especializaciones de grado para este sector.

Gonzalo Fernández-Prieto: El propietario del Museo del Vidrio afirma que el problema de la formación es «mucho más profundo». «Los idiomas hay que aprenderlos desde muy pequeño, en el colegio o en el hogar familiar».
María López: Apunta que al proceso de selección del Museo Carmen Thyssen se han presentado profesionales de toda España y del extranjero, con un «nivel altísimo». «Un blog pone que para trabajar en el Thyssen el requisito es no ser de Málaga. No. El requisito es tener una formación de calidad», cuenta López, que resalta que este hecho también supone que existe «expectación» e «interés» entre la gente, que habla de la gran oportunidad que vive Málaga en estos momentos: «Todo el mundo busca esa oportunidad y eso es bueno».

Las visitas

¿Cambio de tendencia en los públicos? ¿La gratuidad es sinónimo de calidad?

María López: A su juicio, la gratuidad no es un criterio que vaya por delante de la calidad. Lo ha experimentado en la Fundación Mapfre, donde trabajó con anterioridad. La entrada es gratuita y las visitas aumentaban en función de la programación que ofrecían, dice López: «A la gente no le das gato por liebre. Que sea gratis no quiere decir que el público esté dispuesto a perder su tiempo en una institución que no le aporta nada».

Fernando Francés: Sobre el tipo de visitante, afirma que ha habido un cambio de tendencia y una mayor fidelización de los malagueños al Centro de Arte Contemporáneo, especialmente en las actividades paralelas, que congregan a públicos muy diversos.

José Lebrero: El director del MPM atribuye a problemas «estructurales» el que la gente no acuda a los museos de su ciudad. «No existe un hábito, una rutina, como en otros países donde la implicación de la sociedad con la cultura es legendaria». «Hay que afinar más los objetivos de las políticas culturales. En el caso del Museo Picasso, ha aumentado considerablemente el número de visitantes malagueños y eso es porque estamos trabajando bien».

Hacia dónde vamos

¿Cuáles son las preocupaciones a las que se enfrenta el sector?

Fernando Francés: Ante esta situación de crisis, lo que más preocupa al director del CAC Málaga es mantener una «buena» programación. «Si estamos inmersos en una fuerte crisis y nos estamos resintiendo todos y más nos vamos a resentir en un futuro, lo que me preocupa no es que venga más gente al museo sino que pueda mantener la excelencia de mi programa expositivo y cultural».

Joâo Magalhâes: Para el director del Museo Automovilístico, el reto es «superar las expectativas». «La ciudad ha gastado mucho en restaurar el edificio de Tabacalera y mi obligación moral es exceder la expectativas y aumentar el interés de los públicos extranjeros. Estamos preparando para el mes de septiembre un festival de moda ecológica y esperamos que despierte mucho el interés de los ciudadanos y los turistas».

José Lebrero: Se muestra muy «optimista», porque, en su opinión, en esta ciudad, a diferencia de otras, se está creando una trama museística en un momento muy ilusionante. En este sentido, anima a quien corresponda a «tomar nota» de este hecho, porque hay equipos con «voluntad» y ganas de sacar proyectos adelante. No obstante, concreta que esta situación también implica la «reinvención». «Ahora no se puede poner en marcha una institución cultural como se hacía hace cincuenta años, porque los tiempos, las generaciones y los tejidos son otros». Lebrero añade que en la sociedad de incertidumbre en que vivimos, instituciones de este tipo pueden contribuir a contar algo que interese a un mayor número de personas posibles y diversas. «El futuro no existe, hay que trabajar en el presente», zanja.

Gonzalo Fernández-Prieto: Es tajante: «El Museo del Vidrio tiene que servir para rehabilitar un barrio importante para la historia de la ciudad, San Felipe Neri, el antiguo arrabal de Fontanalla, el barrio alfarero más importante de la Península. No podemos construir sin tener la base histórica de Málaga. Sin embargo, es un barrio abandonado y olvidado, no se hace nada».

María López: «Málaga tiene ahora una oportunidad para hacer las cosas bien, para trabajar en unos contenidos de máxima calidad».

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